El capitán José Ramón López Platero es un ejemplo de compromiso y dedicación al servicio de la ciudadanía. Con más de tres décadas de impecable trayectoria en la Guardia Civil, no ha mermado su vocación. Accidentalmente al mando del Subsector de Tráfico, Platero ha cosechado merecidos reconocimientos. Su misión es clara: proteger los derechos, velar por la seguridad y, en su caso, garantizar la fluidez del tráfico.
Lleva 30 años en la Guardia Civil y, en este tiempo, ha pasado por distintas comandancias, como las de Lugo, Navarra y Pontevedra, hasta recalar en la capital altoaragonesa en 2003. Ascendió a capitán en julio de 2023 y por su talante y su buena labor, ha recibido diversos reconocimientos, como el que le brindó el Club Ciclista Oscense, en el inicio de los actos de la VIII Marcha por la Seguridad Vial, o más recientemente, la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de la Comarca de la Hoya de Huesca.
Convencido de la importancia de estar siempre al día, a lo largo de su trayectoria no ha dejado de realizar cursos de formación, especialización y ascenso, y en todos sus destinos ha desarrollado su labor con dedicación y responsabilidad.
Su vocación ha sido siempre "servir a los demás" y la Guardia Civil le brindó esa posibilidad. "Eso me llena mucho -afirma- y me lleva a decir que mi trabajo me encanta".
El cometido de la Benemérita, detalla el capitán, es proteger el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos y velar por su seguridad. En su campo concreto de responsabilidad, esto se traduce en "garantizar la integridad física de las personas y, al mismo tiempo, su circulación".

Para alcanzar estas metas, entre sus cometidos figuran la prevención e investigación de los siniestros, infracciones viales y delitos. Además, deben proteger y facilitar a los usuarios la movilidad, restablecer la seguridad en las vías, regular la circulación y acompañar los transportes especiales.
Por otro lado, se ocupan de las autorizaciones referentes al uso exclusivo de la vía, con motivo de diversos eventos como procesiones, o pruebas deportivas, entre otros, y actúan como escoltas y guías de altas autoridades y como garantes de la seguridad pública.
La labor de los miembros del Destacamento de Tráfico de Huesca permite salvar muchas vidas, aunque es difícil de cuantificar.
No espera recompensas, aunque agradece reconocimientos como el de la Agrupación de Protección Civil de la Hoya de Huesca, por su labor y compañerismo, que le sorprendió gratamente.
El capitán añade que, en general, la colaboración con otros cuerpos de seguridad es siempre muy buena. A veces, pequeños detalles, en mitad de un trabajo muy duro, son los que llegan al corazón, como recibir un poco de agua en medio de las asfixiantes temperaturas del mes de agosto.
Es muy frecuente la cooperación con la Policía Local de Huesca y el objetivo común es siempre encontrar el mayor beneficio posible para la ciudadanía.
El Subsector de Tráfico en la provincia está formado por seis destacamentos ubicados en Aínsa, Binéfar, Barbastro, Fraga, Jaca y Huesca, tres al mando de un suboficial y otros tres bajo la jefatura de un oficial. Además, cuenta con los equipos de atestados, equipo de transportes, el grupo de investigación y la central operativa.
Los integrantes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil son ángeles que cuidan de quienes transitan por las carreteras, pero son cifras que no quedarán en las estadísticas, porque, como recuerda el capitán Platero, su labor es preventiva, evitando que el peligro viaje sobre ruedas. También suelen ser los primeros en llegar a los accidentes y su rápida intervención es fundamental, "al asegurar el lugar del suceso, atender a los usuarios y activar otros servicios preventivos".
La investigación de las causas de los siniestros es otra de las labores de este Subsector de la Guardia Civil. “La mayoría se resuelve, pero, como pasa con todo, en algún caso pueden darse que tanto el autor como las causas sean indeterminadas y no se pueda llegar a una conclusión”, explica.

Un trabajo que se desarrolla fundamentalmente en la carretera, con una media de unos 15.000 kilómetros al año por agente, expone a muchos riesgos a los componentes del destacamento. En sus doce años de trabajo, el capitán Platero ha sufrido la pérdida de tres compañeros, y tiene un recuerdo especial para el cabo primero Mariano Gómez Sánchez, que falleció en Foradada del Toscar (2012), el guardia civil José Antonio Pérez Pérez, en Barbastro (2016), y el cabo primero Rafael González Novales, en Aínsa (2017).
Son muertes que se suman a otras en el resto del país. Al final la unidad de Tráfico es donde se genera el número más grande de bajas de la Guardia Civil, porque, apunta entre las razones, se trabaja en un medio en el que no es excepcional que se produzcan siniestros fatales.
Cuando el capitán Platero tenga que dejar Huesca para ejercer un nuevo cometido asegura que no piensa perder el contacto con esta tierra y con su gente. Sabe que echará de menos esta provincia, amplia y con muchas posibilidades, pero aquí siguen estando sus amigos. "No me gustan las ciudades grandes y ésta es una capital que tiene todos los servicios, y donde la gente te acoge bien", finaliza.