Hubo que madrugar un poco el domingo para realizar la excursión mensual de la sección Rutas de Peña Guara. La incertidumbre por los fuertes chubascos del día anterior hacía peligrar el éxito de la travesía. Pero a las 07:30 horas de la mañana cuando arrancaba el autobús con 35 senderistas la lluvia había cesado. Las dudas se disiparon a lo largo de la mañana y el grupo disfrutó a tope con el recorrido y la contemplación de uno de los principales atractivos de la zona: el arte rupestre. Tras hora y media de viaje, después de pasar Colungo y subir el sinuoso puerto de San Caprasio, nos deteníamos en un amplio aparcamiento. El Pirineo al fondo aparecía totalmente cubierto de nubes.
En pocos minutos el grupo emprende la marcha y desciende por senda hasta el azud del río Vero. Lo cruzamos tomando la dirección que se dirige a la surgencia de la fuente de Lecina. Tampoco hubo suerte esta vez. Los fuertes aguaceros de las horas anteriores colmaron la surgencia de la fuente de Lecina y un notable caudal surgía con fuerza por la ladera del barranco de Berrala haciendo imposible tomar el antiguo camino que acerca a Lecina entre paredes de piedra seca, ensambladas por los antepasados de la zona. Haremos otro intento.
En esta ocasión tuvimos que replantear el itinerario, retroceder unos metros y ascender hasta un cruce de sendas. Aquí obviamos la dirección de Gallinero y Escaleretas y tomamos por la derecha el Camino del Rotizo, un cuidado sendero entre robles que avanza por borde el barranco de Berrala. Paramos unos minutos para contemplar la fuente Fuendiós, con reserva de agua constante que abasteció durante años al pueblo y uno de los ejemplos que encontramos en la Sierra de Guara donde es frecuente hallar este tipo de manantiales o aljibes en las zonas kársticas. En unos minutos nos detenemos en la amplia y acogedora plaza de Lecina, donde aprovechamos para tomar el bocadillo sin prisa.
La temperatura es muy agradable y aprovechamos para comentar la suerte de que podamos disfrutar de un buen tiempo teniendo en cuenta que las previsiones meteorológicas no eran las más favorables. Tras el café nos acercamos para contemplar la imponente y centenaria carrasca de Lecina (Carrasca de Carruesco), reconocida como el Árbol Europeo del Año 2021. Un triunfo de la naturaleza, muy visitada y perfectamente conservada. Con seguridad que guardará interesantes historias entre su ramaje.
Retornamos por el mismo pasaje andado para llegar a Lecina; siguiendo las señales, recorremos el camino protegido por paredes levantadas en piedra hasta un desvío que nos envía al Molino cuyos restos se observan en la orilla del río Vero. Cruzamos el azud del río con un más que notable caudal y ascendemos con cuidado por la estrecha senda que se dirige a Alquézar. La altura que tenemos a la derecha que cae hacia el río es considerable. Cruzamos la cabecera del barranco Argatín, buscando el mejor paso entre piedras para salvar la escorrentía de las recientes lluvias y ascendermos despacio por una empinada ladera carente de vegetación a causa del incendio acaecido hace unos años hasta llegar a un extenso aparcamiento.
En este lugar nos espera una amiga especial, Rosa, experimentada guía del Parque Cultural del Río Vero, a quien agradecemos la deferencia que tienen siempre con nuestra sección de senderismo. Destinamos unos minutos para contemplar una panorámica sorprendente del entorno y una gozada para los amantes de la fotografía.
Desde este balcón natural se aprecia un soberbio paisaje del cauce por donde transitan las aguas el río Vero, con verticales paredes calizas jalonadas de cuevas, espectaculares formaciones kársticas y un buen observatorio del vuelo de aves. Y al fondo, la confluencia del agreste barranco de La Choca con el Vero.
Junto a nuestra guía realizamos la última subida hasta alcanzar el tozal de Mallata. Nos abre las puertas de los abrigos y en el interior nos explica las formas de vida de las gentes que hace miles de años habitaron estos lugares y plasmaron con tonalidades ocres en las paredes de estos covachos representaciones pictóricas relacionadas con la cultura y pensamiento de épocas prehistóricas.
Nos queda el cómodo descenso hasta la explanada donde nos espera el autobús. Tenemos que despedirnos de Rosa. En media hora descendemos el puerto y aparcamos en Colungo para disfrutar del suculento menú que nos ha preparado el equipo de Dionisio en el restaurante La Olla. Una agradable sobremesa para exponer las emociones de la mañana y regreso a Huesca.
De vuelta, recordamos que la próxima salida de Rutas se realizará en abril por el entorno de Arbaniés y que el próximo domingo Turismo ascenderá al Pico Arnabón.