Transalud, los corsarios del transporte sanitario en Aragón

18 de Diciembre de 2024
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En los siglos XVI y XVII proliferó una figura que pronto al ser nombrada en cualquier foro, era motivo de que afloraran sentimientos de angustia, miedo e indefensión para todos aquellos que se cruzaban en su camino.

Aunque parezca algo anacrónico, la tozuda realidad nos demuestra a diario que realmente esta figura que hacía referencia a aquellos navegantes que respaldados de manera oficial e insultantemente descarada por parte de ciertos estados, se dedicaban a saquear, capturar, y cometer cuantas atrocidades les venía en gana con la célebre “patente de corso”, sigue vigente en nuestros días, y lo que es peor, de manera más que generalizada y en diversos y numerosos sectores.

Voy a hablar del que conozco desde hace años, más bien del que padezco. El Transporte sanitario programado.

Ante todo quiero destacar la profesionalidad responsabilidad y buen hacer de conductores y técnicos de transporte que realizan estos traslados. Como en todo colectivo, evidentemente siempre puede aparecer una manzana tocada, pero después de más de diez años viajando con ellos os puedo asegurar que la inmensa mayoría son gente más que capacitada y servicial, además de muy profesional.

Otra cosa es cuando hablamos de sus gestores y por qué no decirlo, de sus empleados “administrativos”, y hablo de estos últimos también, porque al fin y al cabo son ellos el último eslabón de esta enrevesada y mal intencionada cadena que esta empresa ha montado amparada en un “derecho a la huelga” de sus propios empleados, a los que lejos de intentar tenerlos en condiciones y cumplir con sus compromisos laborales, utiliza para incumplir INTENCIONADA y PREMEDITADAMENTE  sus obligaciones contraídas por un pliego de condiciones que la propia empresa se comprometió a respetar, que el propio Gobierno de Aragón a través del SALUD está permitiendo que se ningunee, y que con la actitud de ambos se está demostrando que a las  dos partes les importa un pepino tanto la situación laboral de los trabajadores de esta empresa, como la de los enfermos usuarios de la misma.

Unos empleados que han llegado hasta a tener que adquirir de su propio bolsillo la ropa necesaria para realizar su trabajo, han debido realizar turnos extras al libre albedrío de la empresa y sin prácticamente ninguna capacidad de negociación para poder negarse, padecen a diario los actos de una dirección negligente, que los considera más cifras que personas y que desde luego no respetan en modo alguno su trabajo. Trabajo que muchos de ellos vienen realizando desde hace muchos años, y que probablemente si la empresa se interesara un poco en conocer “a pie de calle” se daría realmente cuenta de que es este y no su gestión desde un despacho el verdadero capital que enriquece a su empresa.

Y si bien no he querido olvidar a los trabajadores que acaban dando la cara, hay también otro motivo para esta exposición y es el trato y la gestión que realiza esta empresa para con los ENFERMOS.

Por que quizá  tanto TRANSALUD como el SALUD han olvidado que transportan ENFERMOS. Personas con sus capacidades seriamente disminuidas, con problemas de movilidad, con realidades psico-sociales severamente mermadas en muchos casos y que precisan de este servicio, para por ejemplo tras seis o siete meses de espera (incluso más) acudir a una consulta de Cardiología, Neurología, Cirugía, Oftalmología… o cualquier otra especialidad. O para pruebas diagnósticas  indicadas por sus médicos que concluyan en un diagnóstico eficaz y eficiente, quien sabe si de alguna enfermedad realmente grave o que le produce al paciente una serie de dolores, signos y síntomas que le incapacitan para una vida diaria mínimamente digna.

No una, ni dos, ni tres, han sido muchas las ocasiones en las que esta empresa (siempre con la connivencia del SALUD que no está haciendo nada por solucionarlo) tras recibir el preceptivo volante emitido por el especialista para realizar un traslado, contactar con el paciente al recibirlo para confirmar datos y corroborar el servicio, e incluso llamar apenas diez o doce horas antes para confirmar que se va a llevar a cabo el transporte, el día y a la hora de recogida, muchas personas estando en la calle nos hemos encontrado con que nadie pasaba por nosotros.

Claro, cuando a ti en dos ocasiones te confirman un servicio (en una de ellas horas antes), cuando dicho servicio si no es solicitado con cuarenta y ocho horas de antelación por parte del médico correspondiente no se presta, y cuando este traslado llevas meses esperándolo y como es mi caso tienes que estar a las siete de la mañana apoyado en una pared con muletas a temperaturas bajo cero esperando y no vienen a por ti, la verdad es que resulta muy frustrante y que como mínimo pensando que quien gestiona esto tiene un mínimo de profesionalidad y de humanidad (recuerdo tratan con enfermos) que menos que una llamada explicándote la situación.

Dando por hecho que no nos llaman y esto es constatable, no acaba ahí la desidia y el desprecio con el que TRANSALUD trata a los pacientes. En las últimas dos ocasiones que me ha tocado en suerte sendos plantones, la excusa como no, ha sido “es que hoy por la mañana ha llegado una empleada y  nos ha dicho que hacía huelga”.

¿Sólo a mi me suena raro? Vamos a ver, como antes decía llevo años y años viajando a médicos con personal de esta empresa y con algunos, si bien no puedo calificarlo de amistad  si que creo que puedo decir que tengo una relación cordial.

Fruto de esa relación y al haber tenido que padecer estos plantones he hablado personalmente con alguno de ellos y en cuanto a los dos días concretos que yo nombro me han dicho textualmente. “Fernando, no es cierto. El primer día no llegó nadie a las seis de la mañana y dijo ahora hago huelga, la empresa sabía perfectamente cuando te llamó que personal tenía disponible o no. El segundo día en la delegación de Jaca (donde tiene la base esta empresa para los traslados de mi zona) nadie hizo huelga, todos estábamos disponibles”.

Claro, algunos de estos trabajadores también te dicen “cada día de huelga nos descuentan más de cincuenta euros, llevamos mucho tiempo de protestas y sí que algún día algunos todavía realizan una jornada de huelga pero lógicamente a final de mes hay que comer”.

De todo esto se deduce, o al menos lo hago yo, que la empresa cobra un montante total al año o por un periodo de varios por realizar los transportes solicitados por el SALUD. Sean estos veinte, sean doscientos, con lo que TRANSALUD amparado en “me están haciendo huelga” está minimizando todo lo que puede los traslados consiguiendo como consecuencia de ello un aumento del beneficio sobre el montante total recibido de la administración. Lo que viene siendo una especulación pura y dura con un importante matiz. No especulan con bienes o mercancías lo hacen con personas, y con personas con sus facultades físicas psíquicas y sociales mermadas o muy mermadas en muchas ocasiones.

Al final los paganos son por un lado quienes acuden a trasladarnos. Si esos mismos que antes os nombraba son el verdadero capital de la empresa, esos mismos que os he incidido en que están pisoteando la propia empresa sus derechos laborales más básicos y que además y a pesar de lo que ya se está prolongando esto en el tiempo, intentan realizar su trabajo de la manera más profesional, amable y efectiva posible, sabedores de la realidad que sufren también los pacientes. Y por otro los propios pacientes que nos vemos desatendidos, despreciados, ninguneados e ignorados por una empresa que le importa un comino nuestra salud y el prestarnos un servicio que fundamentalmente debería de ser vocacional y humanitario en gran medida y para ellos es una cuestión de cifras puras y duras.

Todo esto con el beneplácito del Gobierno de Aragón. De los directores gerentes de las zonas del SALUD, y desde luego en último término del Consejero de Salud D. José Luis Bancalero al cual imagino sentado en su despacho enmoquetado con su traje y su corbata, totalmente ajeno a esta realidad, y pensando “bueno les doy pasta ellos, me hacen el servicio y me quito el muerto de encima”.

Evidentemente todos estos cargos públicos responsables ni las personas cercanas a ellos  son usuarios ni trabajadores de esta empresa, y conocen lo que quienes están a su alrededor quieren que conozcan, y es así como viven mucho más felices, ajenos como tantos otros políticos a la realidad de la calle.

Sé a ciencia cierta que esto va a servir para poco más que para mostrar mi derecho a la pataleta, pero si tuvieran la ocasión invitaría a los que tienen la obligación de que se nos preste un servicio sanitario de calidad y mínimamente digno a hacer la prueba. Manden a un hijo a trabajar a esta empresa, conozcan de primera mano las condiciones en las que lo hacen los conductores y técnicos. Utilicen este servicio para que sus enfermos o ancianos padres deban desplazarse desde un pueblo del pirineo  a ciento cincuenta kilómetros de Zaragoza en pleno invierno, tras largos y dolorosos meses de espera a un centro sanitario, y que se queden tirados en la calle sin aviso o solución alguna. Y después me cuentan.

Desde aquí tanto al personal de transporte de la empresa TRANSALUD, como a los pacientes que estamos sufriendo estos desaires y desplantes, todo mi apoyo, todo mi ánimo y deciros sólo que paciencia. Porque quien debe y puede no va a solucionar nada, eso es lo único que de todo esto saco en claro.

Triste pero real. Los corsarios con su patente de corso y como ha sido y será seguirán amparados por los “estados” cometiendo tropelías, y nosotros sufriéndolas. Lamentablemente es lo que hay.

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