Si hay un tema del cual a la gente no le gusta hablar es de los impuestos. Y en España no solo no se habla de ellos, sino que no se los conoce. Y luego pasa lo que pasa, que las personas con menor renta pagan casi un tercio de la misma en impuestos, y ahora van a pagar mucho más gracias a la subida del salario mínimo interprofesional y a las luchas de poder entre Yolanda Díaz y María Jesús Montero.
Con respecto a la tributación del salario mínimo interprofesional tenemos la jugada maestra, la que podríamos definir como “Hacienda Siempre Gana”. Y es que hay dos términos muy distintos, la obligatoriedad de que una empresa haga retenciones del IRPF y la obligatoriedad a realizar la declaración de la renta. Son dos cosas muy distintas y la gente las confunde.
Empecemos por la obligación del empresario, o la obligación a retener. Cuando un empresario paga una nómina, en ella no sólo está el salario del trabajador, sino que están incluidos un montón de conceptos como la retención por contingencias comunes y por base de accidentes, que se puede resumir como: más dinero para el estado.
Este dinero que se pierde en la nómina el trabajador sólo lo recuperará si se coge la baja o se queda en paro. Por cierto, si se hiciera un seguro de salud y de despido por una empresa privada, la mayoría de las veces le saldría más barato al trabajador. Aunque no quiero meterme en ese berenjenal que si no me desvío mucho del tema. Volviendo a donde estaba, lo que sale del bolsillo del empresario es mucho dinero y se restan varios conceptos que van al Estado. También se restan las retenciones al IRPF. Hasta el día de ayer, los que cobraban el salario mínimo interprofesional podían pedir a sus empresas que no les retuvieran IRPF y así conseguían que más dinero fuera a sus bolsillos. Con la nueva modificación, esa ventaja se acabó, todo trabajador que cobre el SMI verá como su nómina se reduce considerablemente por culpa de los impuestos.
Por otro lado, está la obligatoriedad de presentar la declaración de la renta. El límite está en 22.000 euros si sólo tienes un empleador o 15.000 si has estado trabajando para más de una empresa. Y esto ¿qué quiere decir? Pues nada más y nada menos que si no ganabas ese dinero, no hacía falta presentar el borrador del IRPF.
Hasta el momento los trabajadores que cobraban el SMI al no tener retenciones del impuesto sobre la renta, cuando llegaba el momento de hacer la declaración y no estar obligados, no la hacían. Era una manera que tenía el estado de “subvencionar” o de ayudar a las clases más bajas. A partir de ahora, cada vez que cobren una nómina estarán pagando el IRPF sin que ellos lo sepan. Ahora bien, cuando llegue el momento de hacer la declaración, al no estar obligados, no la harán, y ese será su peor error.
as rentas bajas suelen haber pagado más impuestos de lo que en realidad deberían, así que si realizaran la declaración le saldría (mayoritariamente) “a devolver”. Sin embargo, el Estado o, mejor dicho, Hacienda, sabe que la educación financiera y fiscal en España es pésima. La mayoría de personas por debajo de 22.000 euros, si hicieran la declaración, recibirían dinero, pero no hacen la declaración. Así que Hacienda, María Jesús Montero, financiará los despilfarros del Estado con este robo que se va a perpetrar a los más pobres de los pobres.
En definitiva, que se lo han montado bien. Por un lado, anuncian una subida del salario mínimo interprofesional y, por el otro, están incrementando los impuestos que deben pagar las clases bajas.
Y a pesar del drama humano que es que ahora estén incrementando la presión de los ciudadanos con menores rentas, hay que preguntarse ¿Por qué necesitan sacar dinero de un colectivo del que pueden sacar tan pocos recursos? Pues sencillamente, porque desde la llegada al gobierno de Pedro Sánchez el despilfarro ha sido tan grande y la gestión tan mala, que está llegando la hora de pagar las deudas y han visto que no tienen ni para un café.