José Antonio Satué (Huesca, 1968, descendiente de Sesa) ha visto multiplicada su actividad en los últimos meses. Obispo de Teruel y Albarracín, en septiembre de 2023 integró el órgano de decisión llamado Dicasterio para los Obispos. Hace apenas dos meses, la Santa Sede le otorgó la responsabilidad de ser delegado pontificio para el Instituto del Verbo Encarnado. No desaprovecha nunca la ocasión de desplazarse a su tierra y compartir su pastoreo y sus experiencias con sus muchos amigos.
"No vivo éste como un momento de carrera. En mi vida como cura tuve momentos desde el punto externo de relumbrón, cuando fui vicario general, pero luego fui cura de pueblo y fui muy feliz allí. Y pienso que algo parecido puede pasar ahora. Estoy de obispo de Teruel y tengo algunas responsabilidades que me confía la Santa Sede. No tiene porqué ser así siempre. De hecho, el deseo de tener una vida más tranquila y ser cura de pueblo u obispo de pueblo es mi aspiración". Es la respuesta del prelado a la pregunta de su actual situación al frente de la Diócesis y en sus otros cargos que son cargas.
José Antonio Satué recuerda cuando hizo una obra de teatro en octavo de EGB y "mi personaje se llamaba Prudenciano. No te digo nada más". Vive en estado de serenidad. "Normalmente soy una persona bastante serena y templada. Esa aspiración a ayudar en lo sencillo a la gente es lo que más me tira. Otra cosa es que ahora la vida y Dios me han puesto en una situación distinta que quiero vivir intensamente. Es muy rica, muy exigente por viajes, por trabajo, a veces por presiones. Pero en cada momento uno tiene que hacer lo que Dios y la vida nos pone por delante".
Ha padecido, como toda la cristiandad, momentos de inquietud con el pontífice en la Policlínica Gemelli. "Él, en muchas ocasiones, cuando le dicen Santidad, rezo por usted, suele responder con esa sorna no aragonesa sino porteña: supongo que será a favor. Han sido días de preocupacion, pero también vividos con espíritu de fe, en el sentido de que no puedo esconder que aprecio mucho a este Papa, pero tiene 88 años y más pronto que tarde llegará el momento de que termine su ministerio. Y lo mismo que Dios nos guía a través del Papa Francisco, nos guiará de otra manera. Pero sí es verdad que han sido días de preocupación".
"NI CONFRONTACIÓN NI RESIGNACIÓN"
El Papa, como Jesucristo tal y como explicitó en su pregón de la Semana Santa el pasado año el propio Satué, no rige la Iglesia a través de la comodidad, sino que sale de su lugar de confort. "A veces, cuando decimos este tipo de cosas, estamos pensando en una dialéctica de confrontación: incómodo para éste y favorable a éste. Y, desde luego, no es el modelo de Jesús ni del Papa, y no tiene por qué ser ni debe ser el modelo de los cristianos".
"La Iglesia, en temas sociales, políticos, económicos, tendría que hablar más, pero no tanto a través de los obispos, que no es nuestro cometido, sino de los laicos"
Profundiza el jerarca en la argumentación con dos ejemplos de actualidad. "Si nosotros, por defender lo que dice el Evangelio, nos tenemos que enfrentar a quieren criminalizar a los migrantes, nos tendremos que enfrentar. Y, si por defender la vida, nos tenemos que enfrentar con otras personas de otra ideología, nos tendremos que enfrentar. En ese sentido, podemos resultar incómodos a unos y otros, y ahí está nuestra princpal aportación, porque si actuamos solamente del lado de unos o de otros, esa función que tiene la Iglesia de ser vínculo de comunión no la estamos cumpliendo"

Se necesitan católicos con actitud de testimonio sin complejos, sin miedos. "Lo que ocurre es que a veces los cristianos coherentes que están en esa actitud, tienen o se les da poca voz. Normalmente, tiene voz aquel que dice "barbaridades" de un lado o de otro. Aquel que intenta ser sereno en sus juicios, aquel que intenta buscar la verdad donde se encuentra más allá que sean de los míos o de los otros, ese tiene más dificultades. Pero sí, yo creo que hoy por hoy, la Iglesia, en temas sociales, políticos, económicos, tendría que hablar más, pero no tanto a través de los obispos, que no es nuestro cometido, sino de los laicos, hombres y mujeres que son competentes en distintas materias y pueden aportar, desde su visión cristiana, unos criterios que no están en el ambiente".
LOS INCONVENIENTES DE LA OPULENCIA
La institución universal tiene un visor privilegiado para analizar la evolución de los valores y de la fe en el mundo. "Una de las cosas que me parecen claras es que la sociedad en la que vivimos, a pesar de las crisis y dificultades en que están muchas personas, es una sociedad en la que algunas cosas importantes andamos con bastante déficit". Recuerda la charla de Cáritas en las que se aludía a que, "curiosamente, en los países donde la gente vive mejor, hay más desesperanza, o los jóvenes que se han criado con más facilidad resulta que ahora tienen también una sensación de vacío bastante grande".
"Por un lado puede ser esa opulencia que no nos ayuda a ser humanos y por tanto pocos cristianos y por otro lado puede ser que no nos comamos cualquier cosa"
Abunda en la idea de que "una sociedad excesivamente satisfecha, que no busca, tiene también dificultades para encontrarse con Dios. Y a lo mejor hay otra parte de crítica que podemos hacer: en estas sociedades donde las personas están más formadas, quizás no se exijan más y probablemente no encuentran en nosotros una palabra que conecte con sus aspiraciones, con sus preguntas. Por un lado puede ser esa opulencia que no nos ayuda a ser humanos y por tanto pocos cristianos y por otro lado puede ser que no nos comamos cualquier cosa".
Reconoce Satué Huerto que la primera reacción del ser humano ante el juicio de sus acciones es no hacer autocrítica. "La tentación a veces es echarle la culpa a alguien: a los curas, al gobierno, a los periodistas, a todo bicho viviente... Esa tendencia se multiplica en cualquier institución, y en la Iglesia también se da. En ese sentido, me parece que Francisco ha aportado aire fresco, porque ha tenido la valentía de llamar a muchas cosas por su nombre. Y tenemos que tirar de allí. Tendríamos que ser como más abiertos a lo que dicen de nosotros profesionales. Ante la situación de secularismo que vivimos, hay análisis de por qué estamos donde estamos, pero a lo mejor la Iglesia tendría que hacer una reflexión mucho más profunda y autocrítica para ver cómo pudiéramos realizar mejor nuestros ambientes. A veces en nuestros discursos somos endogámicos pero victimistas: lo hacemos bien pero no nos hacen caso. Ese discurso no nos lleva a ningún sitio".
SINODALIDAD
Entrando en materia de sinodalidad, una de las cuestiones que a veces suscita atención es cuando alguien pregunta: "¿Cómo me ves?". "En el Dicasterio, cuando trabajaba en Roma, venían muchos grupos de curas y esperaban un discurso de nuestros superiores, pero había uno de ellos muy listo que decía: ¿y ustedes qué piensan de nuestra labor y cómo la tendríamos que hacer mejor? Yo creo que ese tipo de experiencias es muy necesario, porque nos ayuda a conectar con mucha gente con la que no conectamos. En el proceso sinodal en Teruel, participaron cientos de jóvenes y algunos de ellos agradecieron la oportunidad".
"La gente en el proceso sinodal nos ha dicho abrumadoramente igual en Teruel que en la Patagonia que las homilías no conectan con nuestra vida"
Asegura José Antonio Satué que dentro de la Iglesia hay muchas personas que perciben que, en un momento tan "complejo, que alguien tome las decisiones sin consultar a nadie es una auténtica calamidad. Estoy convencido de que este camino de la sinodalidad es difícil porque nos enfrenta a nuestras propias resistencias y limitaciones personales, cuando una persona tiene poca autoestima o reacciona a cualquier cosaa que le digan como si fuera un ataque personal. Es el camino para poder ir avanzando. En el proceso sinodal, comentamos con los sacerdotes: a veces nos quejamos de que no nos escuchan en las homilías y la gente en el proceso sinodal nos ha dicho abrumadoramente igual en Teruel que en la Patagonia que las homilías no conectan con nuestra vida. Escuchar siempre va a ser algo muy necesario, y no por cuidar bien, sino porque te das cuenta de que necesitas otra visión".
El obispo de Teruel y Albarracín reconoce que la jerarquía ha de vivir este proceso de "una forma comprometida. Pero no es tanto una revisión de la jerarquía, es una revisión de todo el pueblo de Dios. A veces suceden escándalos porque la jerarquía actúa mal, y a veces no llegamos a sitios porque no hacemos las cosas bien, pero a veces también suceden muchas cosas porque la pasividad de las cristianas y los cristianos de a pie hace que el cura haga lo que puede. Siempre procuro, pasado ya el Sínodo, demostrar que es bueno y nos ayuda a crecer humanamente, espiritualmente y como Iglesia. En ese sentido, Francisco ha tenido una intuición clara".
EL JUBILEO DE LA ESPERANZA
Peregrinos de Esperanza es el lema del Jubileo 2025, y requiere un punto de partida. "Lo primero es darnos cuenta de cómo andamos de esperanza, hacernos una especie de chequeo que empieza por lo más personal, porque cuando una persona no está cuidada personalmente es muy difícil que pueda aportar algo social o eclesialmente. ¿Tengo esperanza en mis capacidades de crecer, de mejorar, de dar pasos adelante en mi relación con Dios en caso de que sea creyente, en mi participación social o pienso que hasta aquí he llegado y virgencita, virgencita, que me quede como estoy?
Sostiene la transversalidad de estos conceptos. "Hay que ver qué esperanza tengo en la gente que me rodea, en la Iglesia a la que pertenezco, en la sociedad en la que vivo y, a partir de allí, yo creo que hay que agudizar una serie de actitudes. Una muy importante es la realidad, que nos da motivos para la preocupación, pero también para la esperanza. Cuando hablamos desde lejos, ni nos duelen los problemas ni vemos las toneladas de generosidad quie hay incluso en las situaciones más complicadas. Y la opción por la gente que sufre y afrontar el sufrimiento, aunque pueda parecer una contradicción, es motivo de esperanza".
"Hay que ver qué esperanza tengo en la gente que me rodea, en la Iglesia a la que pertenezco, en la sociedad en la que vivo"
Retorna a una actitud abierta imprescindible, con la referencia en las Jornadas de Solidaridad. "Yo creo que escuchar a personas como el que nos contó su testimonio de que después de una situación desesperada fue capaz de rehacer su vida nos va muy bien. Trabajar por los demás es motivo de esperanza. Y el rezar y darse cuenta de que Dios está contigo incluso cuando tú mandarías todo a la porra, es motivo de esperanza. Son cuestiones muy sencillas. Puedes decir: vaya bobadas estás diciendo. Pero normalmente nos fijamos más en lo negativo que en lo positivo, nos movemos más en el mundo de las ideas que en el de la realidad, nos fijamos en los mangantes más que en los que trabajan y, claro, nos creamos un clima muy complicado".
SEMANA SANTA, TIEMPO DE HUMILDAD
Parafrasea nuevamente al Papa Francisco cuando se refiere a la Semana Santa en ciernes. "El camino de Dios es la humildad. Él podría haber salvado al mundo de otra forma, pero eligió el camino de la humildad, porque ese es el camino del amor, y el amor en grado sumo que es Dios es el que nos puede salvar. La Semana Santa es una escuela de humildad. No una humildad impuesta ni una humildad para caer bien. Una humildad que es consciente de nuestras grandes limitaciones en muchas ocasiones".
"La Semana Santa es una escuela de humildad que es consciente de nuestras grandes limitaciones en muchas ocasiones"
Las circunstancias pueden ser adversas, pero no inhabilitantes. "Aunque en el mundo político parece lo contrario, estoy convencido de que cuando una persona me habla con humildad lo acojo mejor que cuando dice que él nunca se equivoca en nada y no se arrepiente de nada. Mirar a Jesús nos ayuda a ponernos en nuestro sitio. Decía Santa Teresa que la humildad es la verdad".
Escoge otro apoyo que es referente personal. "San Ignacio, que es un maestro muy importante dentro de mi espiritualidad, a veces nos invita cuando se nos sube el orgullo a mirar a otras personas. Y pienso en mi madre y tanta otra gente que se ha entregado mucho más que yo, que ha sido capaz de sufrir por amor mucho más que yo. Y eso me coloca en mi sitio. Y, cuando participo en la Semana Santa, esa sensación se va haciendo más fuerte. Otra cosa es que eso no nos tiene que deprimir. Ser humildes no significa que yo no puedo hacer nada. Pero ahí hay otra paradoja en el mundo en la medida en la que uno puede crecer en la medida que es humilde. Cuando se cree que lo tiene todo, no va a crecer nada ni va a aportar nada".
UN OBISPO PARA HUESCA
Entiende el miembro del Dicasterio para los Obispos la inquietud existente en Huesca y Jaca por la provisionalidad de disponer de un administrador apostólico -espléndido, por cierto- como solución a la vacante episcopal. "No es bueno que las sedes estén sin cubrir poir mucho tiempo. En Barbastro, hubo un obispo, don Ambrosio Echebarría, que venía de la carrera castrense y decía que en la carrera castrense el día que se jubila un capitán o un sargento ocupan su sitio y se acabó, y aquí pasan meses y meses y no acaban de funcionar".
En tono más gallego que aragonés, admite pero puntualiza: "Es verdad, cualquier tiempo que una sede está sin obispo se sufre, sobre todo ahora. Quizás hubo un tiempo en que hoy es un día muy parecido a mañana y mañana será muy parecido ahora. Pero ahora no estamos en ese momento. Ahora, los momentos de espera son mucho más complicados. Y quizás tendríamos que buscar métodos más expeditivos. De momento es lo que hay, pero ha sido un tiempo largo pero no excesivamente largo".
Conclusión: "En poco tiempo va a salir el obispo de Huesca y de Jaca".